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Tantas maneras de alejarnos, somos como cebollas, y es difícil pasar una capa para encontrarte con la siguiente, nunca se termina? Pero hay que seguir, y creo que es hasta cierto punto relajante saber que las cosas de la vida, como mantenerse vivo, dependen relativamente poco de qué tan profundo se haya ido a través de las capas o no. Y también que asegurarse un bienestar mínimo requiere, también de muy poco. Ser gentil. Mirar a los ojos. Escuchar. Confortar. Y porqué es difícil hacerlo? A veces las capas y su profundidad no son el problema, sino lo mucho que nos concentramos  en ellas. Las capas son un éxito que corresponden a otra realidad. El bienestar y la supervivencia están en esta realidad tangible y material. Ambas sin importantes. Pero nuestra corporalidad necesita ese mínimo de bienestar, y mantenerse con vida. Es el principio de la madurez.
Pies. Mis pies me han llegado por todo el mundo que conozco. Literal y metafóricamente. Han sido mi único y leal instrumento. Y han sido fieles todo el tiempo, junto al resto de mi cuerpo. Me han cargado, y han padecido mis arranques de vanidad, han soportado mi deseo de verme de cierta forma aunque eso represente incomodidad, dolor. Pero realmente, han jugado bien su papel, más allá de lo esperado, que ya es mucho y más de lo que algunos tienen. Debo cuidar más mi cuerpo, ser más observadora y no retar en aquellas situaciones donde es posible, casi con seguridad, que en un pequeño descuido, el daño sea mayor, doloroso e incapacitante. Si lo pienso, una vez más, fue una gran falta de cuidado. No importa nada más que cuidar nuestro cuerpo.
Apégate a una idea, sostenla. Lo increíble de esto es expresarla. Que todo lo evoque si lo apoyas. Busca el camino para que toda tú se manifieste y desarrolle en la idea. No es sobre la rigidez de los argumentos, es sobre la exploración de las posibilidades. Una manera de vestirse. La imagen. El modo de expresarse. La música. La integración de todos los elementos para que sea fácilmente reconocible entre todos. Si te apoyas en alguno de los infinitos aspectos de la existencia, si refuerzas lo que significa, sin dañar a terceros y siendo amable contigo misma, es posible. Es casi una obligación de cada ser humano encontrar un algo hermoso y codificarlo de modo que sea posible comunicarlo entre las diferentes latitudes, regiones, el mundo. Desarrollarlo de modo que todos sus elementos sean reconocibles. Podemos invertirnos en dar al mundo nuestras reacciones, hacer evidente cuando estamos enojados, cuando tenemos frío, nervios, confusi...

Tormentas

Muchas veces me encuentro haciendo asociaciones. Asociaciones que van más allá de lo visible. Probablemente por eso me es difícil distinguir entre la casualidad y la causalidad. Creo que es algo que tuerce las cosas. Probablemente no existen tales asociaciones. Y es el principio de la demencia. De ver cosas que no existen. De vivir en un mundo que existe en tu cabeza. Que nadie más puede ver. Que nadie más es capaz de reconocer porque esas conexiones no son claras.  Es el principio de soledad, luego de aislamiento. El mundo interior no es malo. Ese principio de demencia, tiene sus bondades. Como todo, el punto de disfunción y desconexión es el problema. También el punto donde hay más frustración que bienestar. Donde es más una caja que un refugio.
¿ Alguna vez has sentido que evitaste tanto mirar al interior que simplemente, llega un momento en el que hacerlo resulta, imposible? Es una cosa complicada, pero ahora creo que soy capaz de distinguir ciertas cosas. Por ejemplo, una cosa es observar nuestras acciones, otra es tener conciencia de como las acciones interactúan con nuestras acciones y otra, muy distinta, es el escuchar nuestro interior. O el yo más básico, que no actúa, que no tiene posesiones materiales ni es corpóreo, ese que no hace más que apreciar la vida y tener una opinión. Que toma todo el exterior y lo apila, lo clasifica, lo ordena para tener algún nivel de integralidad interna. Aquél que habla cuando callas, cuando meditas. El ruido, la desesperación, el enfado, cuando no puedes estar quieto aún cuando no haces nada, son las ocasiones en que, haces hasta lo ridículo con el único propósito de no escuchar, de no tener que prestar/te atención. A veces, cuando recurres mucho a este método, te enredas en una ...
Han pasado tantos años, pero en realidad tantos años. Y lentamente reconozco quién soy. No quiero mirar atrás porque mi propia honestidad no me permitiría seguir adelante, me obsesionaría con cada cosa, cada decisión mal tomada, con cada equivocación, cada tropiezo y caída. Me concentro en continuar. En mirar cada una de las cosas como eventos objetivos, sin concentrarme demasiado en lo abstracto detrás de cada acto. Y en realidad funciona para continuar. Ahora puedo acallar esa conciencia hipervigilante, escrutadora, juiciosa.  Y también puedo callar a las personas a mi alrededor, también escrutadoras y juiciosas.  Yo no tengo religión, no pertenezco a una secta ni tengo afiliación política. No estoy afiliada a otra filosofía más que a aquella que me guía a, ser plena, sin herir a terceros, lo menos posible. Aunque ya acepté que eso de no herir a terceros es una fantasía, la fantasía de cero consecuencias.  Todo tiene consecuencias. Así que ejercer el mínimo de daño...

No importa

No importa cuanto tiempo pasa, cuando la misma música sigue ahí, sabes que tiene sentido. Sabes que se conecta contigo más allá de un instante, de una circunstancia, de un deber. Y sientes emoción, y recuerdas aquellos momentos en los que ha sido importante.

Lo que estoy escuchando

  • Infection13 - Dope Stars Inc
  • TheNobodies - Marilyn Manson
  • Juliet - Emilie Autumn