He visto los arboles ser acariciados por las constantes ráfagas de aire que, como lamidas de una lengua que sin necesidad de humedad se desliza suavemente por su superficie aterciopelada que es la masa de hojas, responden en un intercambio de lenguaje imposible de descifrar ya que surge espontáneo y nunca es el mismo, es irrepetible, como palabras que, pronunciadas una vez, jamás volverán a ser dichas.
Quisiera encender el piloto automático para hacer las cosas... Sé que no estoy haciendo las cosas que quiero... Ni siquiera sé qué cosas quiero hacer. Siempre he estado tratando de "salvar" la situación, ser quien debería de ser ante la situación... Creo que mi incomodidad viene de ahí: mi mente y cuerpo sabemos que queremos algo más, que siempre lo hemos querido pero, esa parte de mi cabeza que conecta las cosas que digo y las acciones simplemente no se manifiesta... Aprendió a estar callada mucho tiempo... A minimizarse para no sufrir... Es difícil traerla a la realidad, es difícil convencerla de que está en nuestras manos hacer el futuro. Tal vez necesita saber que pelearé por ambas, tal vez necesita un poco más de seguridad antes de aventurarse en este mundo...
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