Un día despiertas y las cosas como Las conocías han desaparecido. El mundo para el que te entrenaron desapareció. No inporta si fue de manera paulatina o abrupta: un día va a caer el peso de esa realidad.
Un día despiertas y estás solo, totalmente solo. Te das cuenta que esto es en serio. Que ojalá hubieras puesto más atención a las técnicas de sobrevivencia, porque en cualquier momento vas a ir a buscar tu vida, tu lugar en esta vida.
Vas a enfrentarte al mundo, sola, sin un apoyo. Y necesitas hacer lo mínimo para mantenerte con vida, y vas a hacer lo necesario para hacer aquello que te gusta.
Un día te vas a dar cuenta que no puedes confiar en tu mente, ¡es falible! Y cuándo quieras dar un paso y no tengas la fuerza ni el equilibrio suficiente te vas a dar cuenta que todo el tiempo alguien más caminó por ti. Alguien más siempre estuvo detrás, como si se tratara de alguien que maneja y tú su títere.
¿De dónde viene la fuerza? ¿Quién dicta las instrucciones? ¿Dónde están?
¿Quién me va a encaminar?
¿Quién me contagió este miedo, esta indecision, este dolor, esta soledad? ¿Cómo llegó a mí? ¿Siempre estuvo ahí? ¿Por qué no puedo seguir mi camino? ¿Cuál es mi camino? ...
Esta semana he estado con una idea en mi mente. Pero no la pensé sobre mí. Condensé una idea sobre alguien, mi conclusión fue que esa persona necesita plantarse en su realidad . Me pareció una gran idea por la sintonía que sentí con la idea. En mi mente era la conclusión a un problema que por mucho tiempo no había podido identificar y que, de pronto, me daba la respuesta... Pero ahora, sin la excitación del "¡Eureka!", me estoy preguntando si esa sintonía con la idea no es más que afinidad, sí, pero porque soy yo quién necesita hacerlo. Y me preguntó ¿Soy conciente de mi situación? ¿Estoy plantada en mi realidad? ¡Qué difícil! Y la respuesta me deja pensando...
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